Ésa es la pregunta que se hace Olga Kharif en su artículo de hoy en BusinessWeek, a raíz del reciente anuncio de Motorola de una serie de aplicaciones para sus teléfonos basados en Android, adaptadas especialmente a sus terminales.
Ésa es la pregunta que se hace Olga Kharif en su artículo de hoy en BusinessWeek, a raíz del reciente anuncio de Motorola de una serie de aplicaciones para sus teléfonos basados en Android, adaptadas especialmente a sus terminales.
Mientras algunos se frotan las manos con la investigación de la Comisión Europea sobre la estrecha relación entre Internet Explorer y Microsoft Windows, Google sigue avanzando, paso a paso, hacia una situación de control del mercado doblemente preocupante: por un lado, por su posición dominante en el mercado y sus supuestas prácticas de abuso de ésta; por otro, por la creciente cantidad de información sobre hábitos de los consumidores que es capaz de procesar y utilizar, sin que los consumidores tengamos del todo claro para qué y en qué medida.
La noticia se ha publicado en otros mil lugares distintos, así que no es ninguna novedad contar que Google cerrará, aunque de distintas maneras, varios de sus servicios web menores: Google Video, Notebook, Catalog Search, Jaiku, Google Mashup Editor y Dodgeball. Con recortes también en algunas de sus áreas organizativas, queda claro que a Google también le afecta la crisis.
Este post del blog de Google me recuerda el movimiento Free the Airwaves, promovido por Google, orientado a conseguir que la Federal Communications Commission (FCC) liberalice el uso del espacio radioléctrico que queda sin utilizar entre las frecuencias asignadas a las cadenas de televisión. La votación de la FCC ocurrirá el mismo día que las elecciones presidenciales en Estados Unidos, el próximo 4 de noviembre.
Leer más